Por medio he tenido un viaje de una semana a New York pasando por Filadelfia y Baltimore. Viaje a Richmond (o la ciudad decepción), fotos únicas de Washington al atardecer, partido de NBA....y muchas más actividades que las resumiré..
El viaje de Manassas a New York tuve numerosas anécdotas, como llevar la sudadera de otro equipo (Los Patriots) en Baltimore en el mismo día del partido y darme cuenta de la mirada desafiante de la gente. Es como si fuera un japonés con la camiseta del Barcelona a Madrid en el mismo día del partido, imaginaros el percal.
Otra situación fue estar a punto de quedarme sin gasolina....por dentro pensaba: "dónde está el dichoso cartel"... Solución, buscarme un mcdonalds (esos si están bien señalizados en las autovías), pensé que si había mcdonalds, también habría gasolinera...esta vez me salió bien la jugada.
New York con los apodos de la ciudad que nunca duerme o la ciudad de los rascacielos se lo tiene bien merecido. Aunque digo yo, cómo va a dormir la ciudad si a las 12 de la noche hay gente trabajando en la calle dando martillazos al asfalto..... O que alguien me explique donde se van los neoyorquinos a las 12 de la noche un miércoles....porque el Time Square a esa hora parecía Cartagena un domingo a las 8 de la tarde en invierno. También llamaría New York la ciudad del rugido constante.....a todas horas escuchaba el murmullo de los coches.
La experiencia fue única, en 5 días me recorrí prácticamente todo New York. Eso sí haciendo caminatas de 10h diarias. En horas puntas en el centro de Manhattan cuesta pararse a ver un mapa ya que la jauría de neoyorkinos comen. A parte de todo lo que vi y disfruté hay algo que me siento muy orgulloso.... conducir en New York, es una locura....quién me lo diría a mi cuando que le hago ascos ir en coche a Madrid... Lo que puedo decir que no hay más accidentes porque Dios no quiere, los conductores meten el morro sí o sí....o te quitas o te quito. También hablaría del central park... el pulmón de New York donde hay unos miradores alucinantes.
El primer día estaba alucinado por los rascacielos.....parecía el tonto del pueblo mirando todo el rato hacia arriba. Ya los siguientes sentía agobio, cuesta ver la luz y el cielo entre tantos monstruos de edificios. Pude pasar por las escaleras de la película del Joker (Bronx). Visitar Harlem. Ver las vistas de Manhattan desde Brooklyn. Entrar en el Moma para entender que la representación de un escroto es arte.. Ir en bicicleta por el central park y disfrutar de distintos escenarios de película. Entrar en la Torre Trump y ver que medio servicio secreto estaba dentro y armado hasta los dientes. Manejar el metro de New York como un neoyorquino más. Subir el Empire State y ver todo New York. etc...















Partido de NBA en Washington DC entre Washington Wizards y Charlotte Hornets con la victoria de Washington. Era mi primer partido de NBA y aprendí varias cosas....aunque te pilles unas entradas a 26$, al final te sale una pasta ver el partido (+12$ hamburgues +12 $ cerveza). Que los partidos de NBA son un corre calles donde se acaba con una anotación estratosférica, pero no porque sean tan buenos, sino porque no defienden y dejan tirar. Sinceramente, prefiero el baloncesto europeo donde se defiende con más intensidad aunque luego se anote menos. Fue una experiencia interesante. Aunque sólo repetiría si llegara un equipo de más calidad.



Tarde en Washington DC para tomar fotos del anochecer. Me siento orgulloso de tomar estas fotos, por la oportunidad de pillar el cielo con ese color y estar ahí para tomarlas. Además con la dificultad técnica de no llevar trípode.


National museum of the portrait. El museo del retrato no es de los más conocidos de Washington DC pero para mí fue todo un descubrimiento. Cuadros bellísimos que soñaría por colgarlos en mi casa.
Antes de ir a este museo, Sergio y yo fuimos a Chinatown a comer en un restaurante español llamada La Tasca. Allí nos comimos una paella para dos por el módico precio de 44$. No lo vi caro siendo USA, aunque la tapa de croquetas (5 croquetas por 10$) era una clavada. Pero la paella estaba riquísima.






