sábado, 27 de abril de 2019

Alexandría

Como dije ayer, hoy tocaba conocer Alexandría.  Antes por la mañana tuve muchas noticias de España. Los rojos, los azules, los verdes, los naranjas y muchos marrones estaban luchando por las elecciones de mañana. Y me llegaron todos esos mensajes por whatsapp. Y digo yo, para qué si no puedo votar. Dejadme tranquilo un año sin políticos, sin encantadores de serpientes. Esos que tienen tan poca memoria una vez que se acaban las elecciones. Yo con mi Trump estoy apañado. Ya están aquí liados con la carrera electoral y a todas horas Trump por aquí, Trum por allá. La palabra política debería ser igual a honestidad, a servidumbre y a lealtad. Pero por ahora lo he visto en muy pocos.

Así que sigo contando con Alexandría que es más divertido y seguro que todos estaremos de acuerdo. Cuando lo busqué por google maps me llevaba a Alejandría de Egipto (hay que tener cuidado no vaya a ser que haya que hacer algunas millas más).
Es una ciudad de unos 120000 habitantes al norte de Washington, muy cercano al aeropuerto Ronald Reagan. Para ahorrarnos unos dólares intentamos aparcar lejos del centro y tras muchas vueltas lo conseguimos. Fue un placer hacerlo porque así pude disfrutar aún más de la arquitectura de esta bella ciudad. Se construyó en mil seiscientos y algo. Fue un puerto importante donde los comerciantes europeos (Españoles, portugueses, holandeses, etc..) llevaban sus mercancías. No muy lejos estaba la casa de George Washington en Mont Vermon. Esta foto explica todo. Fue lugar de residencia de George Washington y lugar donde los esclavos llegaban tras escaparse de las plantaciones.


Lo que podría destacar de esta ciudad que a diferencia de otros lugares de Virginia y Washington DC, parece un gueto de anglosajones. Estos como en la películas, que pasean a sus perros, son muy blanquitos, algunos con cuerpo de jugador de fútbol americano y ellas rubias de telenovela.

Pasear por sus calles es como pasear por el siglo XVII. Casas de dos pisos, tipo ladrillo y muchiiiisimas banderas americanas. Deben ser más americanos que nadie.




Es una ciudad super limpia, muy cuidada y da la impresión que de gran poder adquisitivo. Algo más que valoro muy positivamente en EEUU es que siendo el país de Marlboro, no veo fumadores. Es una país donde al pasear por sus calles no tengo que comerme el olor a tabaco de otros. Sé que me meto en terreno peligroso pero son situaciones incómodas y no es necesario parar de respirar hasta ponerse azul. Los americanos estarán matando sus arterias con colesterol y azúcar, pero sus pulmones son sanisimos. Destacaría también la gran cantidad de perros que hay en esta ciudad.  Me pude encontrar con varios letreros que demuestran el amor que tienen a sus perros.


Visitamos parque bellísimo en el Old Town llamado Waterfront Park con vistas al río Potomac. 


Entramos en la galería de arte Torpedo Factory Art Center. Fue una antigua fábrica de munición en la época de la guerra civil americana. Pudimos disfrutar de numerosas actuaciones en la calle y de la fachado más diminuto de EEUU, Spite House con 7 pies de anchura.


En resumen, un gran ciudad interesante de conocer y he disfrutado de la visita. 






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